25 feb. 2019

PREPARANDO NUEVAS HUELLAS - SIMA DEL BARRO (SERRA)





Fría y ventosa mañana de febrero. El grupo Spelaion se prepara para realizar una nueva exploración a la Sima del Barro, conocida también como Sima del Pla de les Llomes.
Es esta una sima que, por sus características, nos vendrá muy bien para el curso de iniciación a deportes de aventura “Nuevas Huellas 2018”, por lo que decidimos hacer una visita de reconocimiento y evaluación.

Quedamos, como siempre, en el propio pueblo de Serra. Es domingo muy temprano y sin embargo hay mucha actividad: senderistas, runnings, turistas...cada vez es más difícil salir a la montaña y no encontrarte a nadie, menos mal que aun nos queda la soledad deseada de una cueva.

Tras un corto café en un bar cercano, iniciamos el ascenso hacia el Garbí. Pasados los nidos de ametralladora llegamos a la zona de aparcamiento frente a la loma en donde se encuentra la boca.

Nos acercamos a echar un vistazo y, tras encontrarla, volvemos al coche a disfrazarnos de espeleólogos. Bien. Damos el pego.

La sima no es muy grande, pero tenemos que pensar que la próxima vez que vengamos lo haremos con chavales que es muy posible que nunca hayan bajado a una cueva, por lo que tenemos que evaluar diferentes aspectos como la seguridad, la comodidad en el descenso, anclajes, etc.


Paralelamente a la equipación de la sima realizamos alguna que otra foto y vídeo para luego realizar la promoción de la actividad.

Con la cuerda ya dispuesta para el descenso, comenzamos a bajar.

Se agradece el cambio de temperatura.

Una vez dentro, nos quitamos el equipo y comenzamos la exploración. Lo primero que encontramos es el tobogán en forma de caracol que realizamos sin la mayor dificultad y que estimamos tampoco será un gran obstáculo para los cursillistas.

Seguimos la ruta por el interior de la cavidad y llegamos al punto de mayor dificultad, un destrepe de unos 5 metros y que se encuentra con algún que otro anclaje. El descenso se puede realizar comodamente haciendo chimenea por su lado derecho, pero la propia disposición invita a que cuando la hagamos, la realicemos con un cuerda de seguro. Seguridad ante todo.

Más adelante se va estrechando hasta llegar a un paso con una amplia gatera que nos permitirá también practicar este tipo de osbtáculos.

Llegados al final del recorrido, es el momento de volver sobre nuestros pasos.

Al llegar al destrepe comentado anteriormente, vemos que si para bajar, lo mejor era hacerlo con la técnica de chimenea, ahora, para subir, lo más recomendable es realizar el ascenso por el otro lado, cosa que así hicimos.



Llegamos finalmente al tobogán, que superamos sin dificultad. Realmente la cueva no presenta muchas complicaciones y pensamos que puede ser atractiva para los chavales, ya que tiene un poquito de todo: un pozo para practica rappel, chimenea, gatera, destrepes...y además la cueva cuenta con algunas formaciones interesantes, especialmente la gran pared de coladas que hay en su interior.

Llegados al pie del pozo de acceso comenzamos a prepararnos para subir. El ascenso es rápido puesto que son pocos metros. Antes de irnos, concretamos algunos aspectos de la próxima visita y hacemos las fotos de rigor que inmortalizan nuestra presencia en estos lares.

Tras guardar los trastos y volver a vestirnos como personas, regresamos por donde habíamos venido. Antes de entrar en Serra, hacemos parada para tomarnos un pequeño aperitivo distendido previo a la comida dominical. Todo se ha desarrollado según lo previsto.
Así, entre unas cosas y otras hemos pasado la mañana del domingo en buena compañía (como siempre) y alejados del mundanal ruido del exterior.

Una vez más nos hemos reecontrado con las entrañas de la tierra para poder escuchar el silencio.


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